Hablamos con nuestro compañero José Diego Jara, uno de los deportistas de nuestro país más destacados en la modalidad de ciclismo adaptado, deporte en el que obtuvo el título de Campeón del Mundo (modalidad C5) en 2011, y que acaba de coronarse como Campeón de España.

¡Enhorabuena, José Diego! ¿Cómo se siente un Campeón de España de ciclismo adaptado? ¿cómo definirías este título?

Me siento muy emocionado de volver a ganar el campeonato de España después de estar unos años apartado del ciclismo adaptado. Para mí, ganar el campeonato de España ha sido el empujón que me faltaba para pensar en volver al ciclismo adaptado.

Queremos remontarnos a los orígenes, ¿desde cuándo compites en ciclismo adaptado? ¿recuerdas cómo fueron tus comienzos? 

Mis comienzos en el ciclismo adaptado se remontan al año 2006, pero antes de eso yo ya competía desde que tenía 10 años. Recuerdo que mi padre me compró mi primera bicicleta de ciclismo y empecé a entrenar en escuelas, después pasé a cadete y posteriormente a juveniles. Fue ahí cuando cambio mi vida. 

Tuve un accidente de moto donde un coche perdió el control en una curva e impactó contra mí, destrozando mi pierna izquierda. Las lesiones fueron tan graves que estuvieron a punto de amputarme la pierna. Pero el médico que en ese momento me atendió de urgencia, apostó por esperar a ver la evolución de la lesión ya que era muy joven para perder la pierna. 

A partir de ese día comenzó una nueva vida, la “carrera” más dura que he vivido. Varias operaciones, pocas expectativas positivas respecto a la movilidad de mi pierna, diagnósticos que predecían que no podría competir más en ciclismo… Fue un golpe muy duro escuchar al médico decir que mi vida había cambiado para siempre respecto al deporte… Pero mi mente sabía que podría conseguir volver a las competiciones.  

Este deporte es mi pasión, lo disfruto, lo lucho y nunca tiro la toalla y en ese momento no me iba a rendir. Ese comentario sobre mi incapacidad para competir me llenó de valor para demostrar y demostrarme a mí mismo que podría recuperar el nivel en el que estaba, e incluso superarme y llegar aún más lejos. Era muy joven y mi vida no podía cambiar tan radicalmente si de mi esfuerzo dependía.  

Tardé casi 5 años en recuperarme del accidente y volver a coger la bicicleta. No podría describir ese momento: nervios, felicidad, pero también frustración… un cúmulo de sentimientos contradictorios.  

Entonces comencé a entrenar, siempre con el gran apoyo de mi familia, y tras 6 meses volví a competir y conseguí terminar la carrera. En ese momento supe que podría seguir creciendo en este deporte. 

En 2006 competía en carreras master y no conocía la existencia de la competición de ciclismo adaptado. Fue un amigo que durante una carrera de categoría máster me dijo que por qué no competía en ciclismo adaptado. Ese mismo año me saqué la licencia de ciclismo adaptado y fui a competir al primer campeonato de España de la modalidad de pista donde conseguí un oro en la prueba de km y una medalla de plata en la prueba de persecución. Posteriormente competí en la modalidad de ruta donde conseguí otra medalla de oro y una de plata en contrarreloj y así empezó todo.

 

Sabemos que hace algunos años, concretamente en 2011, te convertiste en Campeón del Mundo de Ciclismo Adaptado de la clase C5, ¿qué se siente al lograr la medalla de oro, el máximo galardón de este deporte? 

Ganar el campeonato del mundo para mí fue un sueño hecho realidad. Todo ciclista sueña con ser campeón del mundo.

Todavía recuerdo ese día cuando crucé la meta dando un grito tan fuerte que me quedé sin voz. Todos los técnicos de la selección corrieron a abrazarme. Fue un momento muy emocionante y emotivo que marco mi vida y el amor por este deporte. No creía lo que había conseguido después de tanto esfuerzo y sacrificio. Aún me emociono al recordarlo.

El deporte, además de muchas alegrías también requiere de esfuerzo y sacrificio por parte de un deportista, por tu parte, ¿cómo llevas compaginar tu vida laboral con el ciclismo? ¿qué consideras que es lo más complicado? 

Es un poco complicado, sobre todo cuando se compite a un nivel que requiere una gran preparación. Pero intento sacar tiempo para entrenar.

Suelo entrenar entre 4 y 5 días a la semana después de mi jornada laboral. Las semanas de guardia son las más complicadas para poder entrenar y estos días hago sesiones en casa con rodillo. Para la preparación de las carreras amplío el nivel de entrenamiento. Además, los fines de semana compito en la categoría ciclomaster y, si no hay competición, hago grandes entrenos. Aquí quiero hacer mención especial a mis compañeros de Ascensores INGAR que gracias a ellos puedo compaginar trabajo y deporte. Gracias, compañeros. 

¡Enhorabuena una vez más por este merecido título, es un honor contar con todo un campeón como tú en nuestro equipo! ¡Te deseamos muchos éxitos más!

Muchísimas gracias. Es un honor poder trabajar en esta compañía y poder compaginar mi trabajo con el deporte que tanto me gusta.