Entrega de la modernización de la Torre Mapfre de Barcelona
Tras una larga negociación con el cliente que comenzó en el año 2009, a finales del año 2014 y tras lograr un informe técnico favorable del consultor externo contratado por el cliente, Zardoya Otis resultó adjudicataria de los trabajos de modernización de los equipos existentes en el Edificio Torre Mapfre de Barcelona. Esta contratación es el resultado del trabajo en equipo entre DZ Cataluña y Baleares, Dirección Comercial Servicios, y los centros de Ingeniería de Otis a nivel mundial.
A escasos metros del Puerto Olímpico, se encuentra la Torre Mapfre, uno de los edificios más altos de España y el más alto de Cataluña, junto con su vecino el Hotel Arts. Su construcción fue completada en 1992 coincidiendo con las Olimpiadas de Barcelona y alcanza una altura de 154m sobre rasante.
El edificio cuenta con un total de 9 ascensores en su núcleo principal, organizados en dos baterías de 4 ascensores (batería alta y batería baja) y un montacargas que presta servicio a todas las plantas.
La principal característica de ambas baterías de ascensores principales es que son ascensores de doble cabina, es decir, cada ascensor es capaz de servir dos plantas contiguas al mismo tiempo, siendo la velocidad los que los equipos de la batería alta de 6 m/s.

Durante la ejecución de la modernización, el equipo técnico se encontró con grandes desafíos ya que era la primera vez que se realizaba una modernización de esta envergadura por parte de la delegación.
Para sumarle complejidad a los trabajos y para garantizar la máxima eficiencia de tráfico, se combinaron las maniobras antiguas con las nuevas, gestionando ambas a través de Compass Plus, maniobra que permite una gestión inteligente de las agrupaciones de pasajeros en función de su origen y destino, de manera que la capacidad de transporte en la instalación aumentara en un 30% respecto a “maniobras de doble cabina convencionales”. Para hacernos una idea, en febrero de este año el Equipo de Modernizaciones en el Departamento de Obras realizó un estudio donde se registraron un promedio de 1.500 llamadas en todo el edificio de 8.00 a 10.30 de la mañana, con una media de tiempo espera de 21,7 segundos.
Todos los trabajos han supuesto una fortaleza ya que ha propulsado el crecimiento de un equipo de personas expertos en estas grandes obras. De la misma manera, ha promovido un trabajo coordinado entre la delegación (ejecución de la modernización), el Departamento de Obras e ingeniería (soporte técnico) y Dirección de Áreas (gestión de plazos y documentación).
Por ejemplo, a destacar algunos diseños específicos realizados para adaptarlos a la instalación como es el caso del Hollister (freno en subida), la programación para la maniobra híbrida entre el Compass y la maniobra inicial mientras se proseguía la modernización, o el montaje de la trampilla y escalera de techo para bomberos con todos los componentes de seguridad que conlleva.
Esta modernización no ha sido la única actuación aislada en el edificio, si no que ha formado parte de una remodelación global de la imagen de la torre donde la versatilidad ofrecida por Zardoya Otis en las decoraciones, en el diseño y en las nuevas pantallas ha dado la posibilidad de incorporar los cambios corporativos en la estética y funcionamiento de los ascensores. Además, esto nos hace visibles a las empresas y potenciales clientes que trabajan actualmente en la torre Mapfre y a todas los visitantes del edificio.
En agosto de este año dio por finalizada la modernización, quedando tanto el cliente como el consultor plenamente satisfechos fortaleciendo la buena relación comercial entre las diferentes figuras de ambas empresas.

Como comenta Pedro Caro en su testimonio sobre los trabajos:
“El día que se nos comunicó que éramos los elegidos para hacer la reforma de los equipos de la Torre Mapfre, sentimos mucha alegría, ya que las reformas son todo un reto para nosotros y encima una súper reforma como la Torre Mapfre, una reforma de gran envergadura y complejidad, todo un misterio y un reto ya que todos los componentes a instalar eran desconocidos para nosotros.
Con el paso del tiempo fuimos aprendiendo entre todos, muchas horas de esfuerzos, tanto físicos como mentales.
La modernización tomaba forma poco a poco, hilo a hilo, tornillo a tornillo. Finalmente se acabó el primer ascensor, tras un largo tiempo, pero aprendimos muchísimo, tanto ingeniería como los técnicos que estábamos allí. Ahora solo quedaban 8 más, así que intentamos tomar una forma de trabajo dinámica para aplicar en los siguientes ascensores a reformar, cosa que nos hizo conocer los componentes y todos los parámetros a la perfección.
No todo fue perfecto. Como en todas las reformas, aparecieron averías que desconocíamos, problemas con algunos componentes, fallos en las puestas en marcha. Todo ello nos generaba bastante estrés ya que al llegar a casa seguíamos dando vueltas a los problemas.
Una vez acabados todos los ascensores pudimos hacer balance, muy positivo ya que hemos adquirido de primera mano un gran aprendizaje sobre este tipo de maniobra con tan difíciles características y no solo eso, también hemos reforzado el significado de la palabra compañeros, creando un vínculo mucho más fuerte tras pasar tanto tiempo juntos.”
César Pascual – Belén Sierra – Pedro Caro – Francisco Javier Rodríguez – Manuel Fernández Cortiñas – Sergio Quintero – Augusto Cerrillo.
