Casi 50 años en Otis. Entrevista a Fernando Zanca
Fernando Zanca, hasta hace poco director de zona de Cataluña y Baleares, se acaba de jubilar después de 47 años en la compañía. Hemos querido contar con la visión de una persona con una larga trayectoria en Otis, de la que seguro que todos podemos aprender algo.
Has estado toda una vida en Otis, casi 50 años. Cuéntanos cuándo entraste y si recuerdas alguna anécdota de tus primeros días en la compañía.
Entré en la época de la fusión de Zardoya con Otis, en aquel momento era Otis-Fuster Fabra, en noviembre de 1973. Yo tenía 19 años y acababa de terminar la maestría industrial. Todavía no había hecho el servicio militar, que era obligatorio entonces, y esa fue la única etapa en la que interrumpí mi trabajo en Otis, mientras hacía el servicio militar; pero incluso haciéndolo, cuando me dieron un mes de permiso, quince días de ese mes los pasé trabajando en Otis.
Yo entré como especialista. Hacía una ruta con un compañero, que era el oficial, mientras yo era el especialista ayudante. Ese fue mi primer trabajo en Otis. En aquel momento había cosas que veíamos como normales, pero que ahora, con la perspectiva del tiempo, cuando lo piensas todo son anécdotas. Por ejemplo, cada día teníamos que hacer dos llamadas desde un teléfono público para coger avisos e informar de cómo íbamos en la ruta o dejar recado para quedar con el supervisor si había problemas técnicos. No teníamos ni ropa de trabajo, cada uno venía con su ropa de casa. En las reparaciones, para seguir un circuito, lo seguíamos con una bombilla, así, con una lámpara, veíamos dónde llegaba corriente y dónde no. No había casi formación y los problemas se solucionaban por la experiencia de los técnicos que llevaban más tiempo y así aprendíamos los nuevos. Y lo mismo ocurría con la seguridad, era todo basado en la experiencia y en la intuición. Ahora sería inimaginable trabajar como se trabajaba en ese momento.
Cobrábamos cada quince días. Íbamos a la oficina y nos daban un sobrecito marrón con la paga, por supuesto, en metálico. Más tarde, para no tener que buscar un teléfono público, nos dieron una emisora, que cuando había un aviso, se enteraban todos los técnicos de Barcelona, porque la frecuencia era común para todos.
Durante tantos años has tenido la oportunidad de trabajar en muchas áreas diferentes, ¿puedes hacer un breve repaso de tu trayectoria en Otis?
Como te decía entré como especialista, luego pasé a la delegación de Sarriá como técnico para hacer avisos, que es lo que es lo que me gustaba y además se me daba bien, de ahí pasé a supervisor de mantenimiento en la misma delegación de Sarriá. Luego ya pasé como delegado a la oficina de Plaza España, donde anteriormente había estado nuestro actual presidente, Bernardo Calleja, y más tarde estuve en la oficina de Caspe como jefe de ventas, con Rafael Olivares. Después de eso estuve con Javier Agudo y nos trasladamos a la oficina de la calle Tánger, 53, donde también fui jefe de postventa, hasta que hace cinco años fui nombrado director de zona de Cataluña y Baleares. O sea que he pasado por todos los escalafones de la compañía.
¿Es muy diferente la compañía en la que empezaste hace 47 años de la que acabas de dejar? ¿Qué es lo que más ha cambiado?
Todo. Ha cambiado todo. Desde la formación o la seguridad hasta los equipos, que antes tenían cuadros de relés y ahora son electrónicos. Esto no se parece en nada. Es un cambio total, y la digitalización ha cambiado todo. Además, a medida que avanzaba el tiempo, los cambios eran más rápidos, porque hubo una primera etapa en la que todo era más lento, pero cuando se introdujo la electrónica los cambios empezaron a ser más rápidos. Cambiar de relés a la electrónica costó bastante, pero luego fue todo muy rápido.
Lo que sí se mantiene es que, si te planteas un recorrido largo en la compañía, quieres hacer carrera y te gusta el oficio, tienes oportunidades, porque no es una compañía que cambie a la gente porque sí, sino todo lo contrario, favorece que sigas en tu puesto y que intentes mejorar. Y si trabajas bien y logras que se fijen en ti, tienes muchas posibilidades de hacer cosas importantes en la compañía. Eso también ayuda a que no dejes la empresa, porque piensas “dónde vas a ir si aquí te conocen, te aprecian y has dado mucho a la compañía…, no te cambies, para qué vas a ir a buscar aventuras, cuando sabes que la gente lo que está deseando en venir aquí, no marcharse”.
También ha cambiado la organización en Cataluña. Antes estaba dividida en dos zonas, Barcelona Capital y Barcelona Exterior, y ahora es toda Cataluña y Baleares, que no tiene nada que ver en cuanto a extensión, volumen y gente.
¿Cuáles son tus mejores recuerdos en Otis? ¿Qué es lo que más vas a echar de menos?
En todas las etapas que he vivido he tenido buenos momentos, de técnico tengo muy buenos recuerdos, de supervisor también, de jefe de ventas también, de director de zona, por supuesto. En cada etapa, de cara a la compañía, he dado el máximo que he podido de mí, por eso he vivido buenos momentos. Pero los que más me han marcado son los que más me han costado, en los que más he trabajado, los momentos difíciles, como averías de estar veinticuatro horas con unos técnicos porque una séxtuple no funcionaba, o tener que trabajar de noche en La Caixa porque no nos dejaba trabajar de otra manera el cliente, o el trabajo en la torre Mapfre por su importancia y el tiempo que nos llevó, en fin cualquier trabajo en el que he estado como técnico, como supervisor o como director de zona que ha tenido su dificultad, pero también su recompensa y su buen momento. Sobre todo, compartir con la gente, disfrutar de los compañeros…, son cosas de las que guardo un grato recuerdo.
¿A qué te vas a dedicar, ahora que tienes más tiempo libre?
A la familia, a los amigos, por supuesto, y a mis aficiones que son la montaña, la nieve, esquiar y el mountain bike. La actividad física siempre me ha gustado, disfruto mucho y me da mucha energía para seguir adelante; me permite mantenerme bien, tanto físicamente como de cabeza. Es muy recomendable.
La verdad es que deporte siempre he hecho, pero ha habido momentos que, con la familia, los niños pequeños, que requieren mucha dedicación, no he podido, aunque también los he disfrutado muchísimo, la etapa de padre también ha sido increíble. Pero ahora ya son mayores y es el momento de retomar aquello que siempre te ha gustado y a lo que no has podido dedicar tanto tiempo.
Por último, ¿qué consejo nos puedes dar a los que seguimos en Otis y, especialmente, a los que acaban de entrar en la compañía?
Hacer las cosas con mucho cariño, con mucha profesionalidad, cumplir los absolutos, por supuesto, eso por descontado, e intentar disfrutar del trabajo, no tomarlo como una obligación, sino ponerle ganas. Pero también aconsejo desconectar, saber desconectar, es muy importante hacerlo, sobre todo cuando tienes un problema. Y cuanto más grande es el problema, más tienes que desconectar y volver al cabo de un rato, porque las cosas se ven de manera distinta. También comunicarte, si tienes un problema, si tienes dudas, has de hablar, porque siempre alguien tiene una idea mejor que la tuya que te puede ayudar a solventar cualquier problema. También es importante reconocer a los demás su labor, su buen trabajo, y trabajar en equipo, que es algo indispensable en este trabajo.
