Una maqueta que nos lleva de vuelta a los orígenes del ascensor
En el especial anual de Gente Otis del año 2020 descubríamos una afición muy especial de un compañero (ahora excompañero, ya que se jubiló el año anterior). Juan José Domínguez, hasta entonces supervisor de la Dirección de Zona de Castilla y León, comenzó realizando maquetas de papel como hobby durante su tiempo libre, y, con el tiempo, ha terminado creando verdaderas obras de arte, replicando ascensores, vehículos antiguos y otros artilugios.
En esta ocasión, ha querido compartir con nosotros la réplica de una máquina de vapor que, en el siglo XIX, era la responsable del funcionamiento del ascensor de la época.
Los primeros ascensores impulsados con un motor de vapor no surgieron hasta las décadas de 1830 y 1840 y eran la solución más común hasta que, en 1872, Otis instaló en Nueva York el primer ascensor hidráulico, tecnología que se generalizaría rápidamente en sustitución del vapor.
El motor de vapor se instalaba en la planta baja o en los sótanos, donde se colocaba una caldera de vapor que se unía a la máquina mediante una tubería. “Estas máquinas estaban compuestas de una polea de tambor donde salían los cables para la cabina y el contrapeso. También estaban formados por una gran polea con una correa de cuero que hacía la unión con la polea más pequeña, movida por los pintones que se mueven por la presión del vapor que genera la caldera de vapor”, nos cuenta el ex supervisor.
Juan José ha conseguido trasladar todo este nivel de detalle a su réplica de la máquina de 1840. Ha construido una maqueta de madera, con la caldera de vapor con las llaves de los grifos y las válvulas de presión en bronce. Una fiel reproducción digna de apreciar en las imágenes que ha querido compartir con todos nosotros:

